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Cada marzo, el mundo se acuerda de decir algo bonito sobre las mujeres por un dÃa. Hay publicaciones, hay descuentos, hay una sola mañana al año en que el mundo se detiene a reconocer algo que el resto del año olvida en silencio. Después vuelve a quedarse callado hasta el próximo marzo.
Eso no es lo que es una mujer. Una mujer no es una ocasión.
Todos los dÃas son su dÃa
No una fecha en el calendario. Todos y cada uno de los dÃas, para amarse y valorarse, como una de las grandes contribuyentes a la creación misma. Este texto no se escribió como un homenaje para un solo dÃa del año. Se escribió para ella, y se escribe para ti, sin importar cuándo lo estés leyendo.
El peso que las mujeres cargan, en silencio
Las mujeres cargan muchÃsimo, en casa, en el trabajo, en espacios donde nadie lleva la cuenta. Hacen espacio dentro de sà mismas para las necesidades de otras personas. Alimentan la fe que alguien más tiene en sà mismo, muchas veces antes de haber terminado de construir la suya propia. Y después dan un paso atrás, en silencio, sin aplausos, para ver cómo esa luz que trajeron al mundo brilla en alguien más.
Esto pasa constantemente, en momentos comunes que nunca llegan a ser noticia. Una mujer no necesita un solo dÃa en marzo para que le digan que lo que carga tiene peso, y que ella es quien lo creó. Necesita saberlo un martes cualquiera, en medio de un año cualquiera, tanto como necesita escucharlo una vez al año con flores incluidas.
Lo que se pierde en la actuación de un solo dÃa
Un solo dÃa de reconocimiento puede convertirse, sin querer, en un permiso para dejar de prestar atención los otros 364. El respeto verdadero no llega una vez al año con un código de descuento. Se nota en cómo se les paga a las mujeres, en cómo se les escucha en una sala, en cómo se reconoce su trabajo, y en qué tan seguido sus necesidades se tratan con la misma importancia que las de los demás, no solo en una fecha simbólica.
Crear espacio para verse a sà misma
Existe una claridad particular que llega cuando te alejas lo suficiente para por fin ver tu propio trabajo, tu propia vida, tu propio crecimiento, en lugar de quedarte tan cerca que nada de eso se puede ver. La mayorÃa de las mujeres rara vez tienen la oportunidad de alejarse lo suficiente para verse asÃ. Están demasiado ocupadas sosteniendo todo lo demás.
Esa distancia, el espacio para por fin ver lo que has construido y en quién te has convertido mientras lo construÃas, no es un lujo. Es algo a lo que toda mujer merece tener acceso con regularidad, no solo una vez al año cuando el calendario le recuerda a todos que miren.
Una fuerza que casi nunca se nombra
Hay una inteligencia particular en saber sostener a alguien más sin romperte en el proceso, en saber creer en alguien lo suficiente como para ayudarlo a crecer, y aun asà saber cuándo dar un paso atrás y dejarlo sostenerse solo. Esa no es una habilidad pequeña. Casi nunca se le llama inteligencia, ni fuerza, ni liderazgo. Casi siempre se le llama simplemente "ser mujer", como si fuera automático en lugar de ganado.
Una invitación distinta
Esto no es una invitación a esperar a marzo, ni a pedirle permiso a nadie, para reconocer tu propio valor. Es una invitación a hacerlo hoy, en el dÃa común que sea que estés leyendo esto. Da un paso atrás lo suficiente para ver de verdad lo que cargas. Nota su peso. Sabe que tú eres quien lo creó.
Todos los dÃas son su dÃa
No una sola fecha, reservada y después olvidada. Todos los dÃas, para cada mujer que carga más de lo que el mundo suele notar, y lo hace de todas formas.
— Kalent Zaiz, Fundadora y Editora en Jefe, KZAIZ Magazine
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